La reubicación internacional de un menor es uno de los procedimientos más complejos y sensibles dentro del Derecho de familia. A diferencia de otros conflictos parentales, el traslado de un niño a otro país afecta de forma directa a su entorno vital, a sus vínculos familiares y al ejercicio de la responsabilidad parental.
Por ello, cuando uno de los progenitores desea trasladar su residencia —y la del menor— a otro país, no puede hacerlo de forma unilateral. El ordenamiento jurídico ofrece dos vías claramente diferenciadas: el acuerdo entre progenitores o, en su defecto, la autorización judicial.Trasladar al menor sin consentimiento del otro progenitor ni autorización judicial puede tener consecuencias muy graves, tanto desde el punto de vista civil como internacional, pudiendo llegar a calificarse como un supuesto de sustracción internacional de menores.
Vía del acuerdo: consentimiento del otro progenitor a la reubicación.
La solución prioritaria y jurídicamente más segura es alcanzar un acuerdo expreso con el otro progenitor que permita la reubicación del menor.
Lo más recomendable es que este acuerdo sea lo más informado y específico posible, y que recoja de forma expresa el país del destino y el domicilio previsto del menor, y regule de forma detallada el régimen de estancias, visitas y comunicaciones con el progenitor no custodio.
“Una vez adoptado el acuerdo, es importante homologarlo judicialmente, lo que le otorga fuerza ejecutiva y evita conflictos futuros, especialmente en contextos internacionales.”

Falta de acuerdo: necesidad de autorización judicial

Cuando no existe consentimiento del otro progenitor, la reubicación sólo puede llevarse a cabo mediante una resolución judicial expresa. En estos casos, el progenitor solicitante deberá iniciar el procedimiento correspondiente, que normalmente se articula a través de una demanda de modificación de medidas o de un procedimiento específico sobre reubicación, según el momento y el marco normativo aplicable.
Con carácter general, será competente el tribunal del lugar de residencia habitual del menor, conforme a la normativa interna y a los instrumentos internacionales en materia de responsabilidad parental.
La demanda debe ir acompañada de una propuesta completa y estructurada de reubicación, que permita al tribunal evaluar de manera realista el impacto del traslado en la vida del menor. Entre otros aspectos, deberá incluir:
- Los motivos concretos del traslado, debidamente acreditados.
- El proyecto de vida del menor en el país de destino.
- La previsión de escolarización y entorno social.
- Una propuesta detallada de organización de la parentalidad tras la reubicación.
- Las medidas previstas para garantizar el mantenimiento del vínculo con el otro progenitor.
La ausencia de un plan claro y viable suele ser uno de los principales motivos de denegación de estas solicitudes.
La prueba en el procedimiento de reubicación
En los procedimientos de reubicación internacional, la actividad probatoria es determinante. No basta con acreditar que el traslado es beneficioso para el progenitor solicitante; debe demostrarse que no perjudica —o incluso favorece— el interés superior del menor.
El objetivo no es comparar proyectos personales, sino determinar si la reubicación permite preservar adecuadamente los derechos y necesidades del niño.
Criterios de valoración judicial
Al resolver sobre la solicitud, el juez llevará a cabo una ponderación global de las circunstancias, atendiendo, entre otros, a criterios ampliamente aceptados en la práctica internacional, como los recogidos en la Declaración de Washington sobre la Reubicación Internacional de Familias del 2010.
No existe una presunción automática ni a favor ni en contra del traslado. Cada caso se analiza de forma individualizada, valorando la viabilidad del proyecto y la preservación de las relaciones familiares.
¿Necesitas asesoramiento para solicitar una reubicación internacional?
Los procedimientos de reubicación internacional de menores requieren una estrategia jurídica precisa, una preparación probatoria rigurosa y un enfoque centrado en el interés superior del niño. Un planteamiento inadecuado puede tener consecuencias jurídicas y personales de gran alcance.
Si estás valorando un traslado internacional con tu hijo o te enfrentas a una solicitud de reubicación planteada por el otro progenitor, contar con el asesoramiento de un abogado especializado en Derecho de familia es esencial.

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