La desheredación es una decisión excepcional: permite privar de la legítima —la parte de la herencia que la ley reserva a determinados familiares— a quien, en principio, tiene derecho a recibirla. No basta con el enfado, la distancia familiar o una relación deteriorada. La ley exige una causa concreta y que se cumplan determinadas formalidades.
¿Qué significa desheredar?
Desheredar no es simplemente dejar a un familiar fuera del testamento. Una persona puede distribuir libremente la parte de sus bienes de la que puede disponer, pero los llamados herederos forzosos conservan, con carácter general, el derecho a su legítima.
Por eso, desheredar supone privar a un legitimario de esa porción protegida por la ley. En el Derecho civil común, pueden ser legitimarios los hijos y descendientes, los padres y ascendientes en ciertos supuestos y el cónyuge viudo.
La regulación básica se encuentra en los artículos 848 a 857 del Código Civil.
¿Qué causas permiten desheredar?
Las causas están tasadas por la ley: no pueden crearse otras por analogía. Entre las más relevantes se encuentran las conductas especialmente graves frente al causante o su entorno familiar, como atentar contra su vida, ejercer violencia grave, cometer determinados delitos, acusarle falsamente de un delito grave o manipular su voluntad testamentaria mediante amenaza, fraude o violencia.
Respecto de hijos y descendientes, el Código Civil contempla además, entre otras, estas causas:
- Negar alimentos al padre o ascendiente sin motivo legítimo.
- Maltratarle de obra.
- Injuriarle gravemente de palabra.
La jurisprudencia ha admitido que el maltrato psicológico puede incluirse en el concepto de maltrato de obra cuando existe una actuación injustificada que cause un menoscabo relevante de la salud mental del testador. Ahora bien, una falta de contacto o un simple distanciamiento familiar no son, por sí solos, causa automática de desheredación: deben analizarse las circunstancias, la imputación de esa ruptura y sus consecuencias. Así lo recuerda la Sentencia del Tribunal Supremo 556/2023, de 19 de abril, siguiendo la doctrina de la Sentencia del Tribunal Supremo 59/2015, de 30 de enero.
Para padres y ascendientes, o para el cónyuge, la ley prevé asimismo causas específicas, como la pérdida de la patria potestad en los supuestos legalmente establecidos, la negativa injustificada de alimentos o determinados incumplimientos graves de los deberes conyugales.
Requisitos para que la desheredación sea válida
La voluntad de desheredar debe expresarse en un testamento y debe indicar de forma clara la causa legal concreta en la que se apoya. No es suficiente una fórmula genérica, una mera decepción familiar o afirmar que no existe relación.
Además, si la persona desheredada niega la causa, corresponderá a los herederos que se benefician de la desheredación acreditar que los hechos son ciertos. Por ello, antes de adoptar esta decisión conviene valorar y conservar la documentación, comunicaciones, resoluciones judiciales, informes u otros elementos que puedan respaldarla.
La reconciliación posterior entre el testador y la persona desheredada deja sin efecto el derecho a desheredar y la desheredación que ya se hubiera realizado.
¿Cómo se realiza en la práctica?
El proceso comienza con un análisis individualizado de los hechos: no todas las situaciones familiares dolorosas encajan en una causa legal de desheredación. Si existe una causa prevista por la ley, debe recogerse en el testamento con la debida precisión y coherencia con las pruebas disponibles.
Es recomendable otorgar testamento ante notario y explicar al profesional que lo autorice las circunstancias relevantes. La intervención de un abogado especializado antes de firmar puede ayudar a comprobar que la causa invocada es legalmente admisible, que el testamento protege adecuadamente la voluntad del testador y que se han considerado las consecuencias sucesorias.
“También es importante recordar que los hijos o descendientes de la persona desheredada pueden ocupar su lugar y conservar sus derechos legitimarios respecto de la legítima. Desheredar a un hijo, por tanto, no implica necesariamente excluir también a los nietos.”

¿Qué ocurre si la desheredación no es válida?
Si no se expresa una causa legal, si la causa no se prueba cuando se discute o si se invoca un motivo que la ley no admite, la desheredación puede quedar sin efecto en la medida en que perjudique la legítima del afectado. El resto de las disposiciones del testamento podrá mantenerse si no lesiona ese derecho.
La desheredación exige, en definitiva, prudencia, prueba y una correcta planificación testamentaria. Es una herramienta legal válida, pero no una solución automática para cualquier conflicto familiar.

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