Cada año, al llegar septiembre, los despachos de abogados especializados en derecho de familia registran un incremento significativo en las consultas sobre divorcio y separación. No es casualidad ni anécdota: existe un patrón real y documentado que los profesionales del sector conocen bien como el “efecto septiembre”.
Nuestra socia fundadora y directora del área de Derecho de Familia, Nuria Pérez Melego, lo explicó en el programa de TVE Comando Actualidad, en un capítulo titulado precisamente “Todo pasa en septiembre”. En este artículo ampliamos esa perspectiva con las claves jurídicas y humanas que hay detrás de este fenómeno.
El “efecto septiembre” en las separaciones: qué dicen los datos
Las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan de forma consistente dos picos anuales en el número de demandas de divorcio en España: uno en enero, tras las fiestas navideñas, y otro en septiembre, a la vuelta de las vacaciones de verano.
Este incremento no significa que las parejas decidan separarse de forma impulsiva al volver de la playa. En la mayoría de los casos, la decisión llevaba tiempo madurando. Las vacaciones simplemente actúan como catalizador: un período de convivencia intensa que acelera o consolida una decisión que ya estaba latente.
¿Por qué las vacaciones actúan como detonante del divorcio?
La convivencia intensiva pone a prueba la relación
Durante el año, muchas parejas funcionan de forma casi paralela: trabajo, rutinas, obligaciones con los hijos, actividades separadas. Las vacaciones rompen esa dinámica y obligan a compartir tiempo de forma continuada. Para algunas parejas eso supone un revulsivo positivo; para otras, expone con claridad una distancia emocional que en el día a día resultaba más fácil ignorar.
El contraste con la vida cotidiana
Volver a la rutina laboral y familiar tras semanas de descanso puede hacer que la insatisfacción en la relación resulte aún más evidente. El contraste entre las expectativas creadas durante las vacaciones y la realidad cotidiana puede actuar como detonante para tomar decisiones que se venían aplazando.
El factor económico: el gasto vacacional como fuente de conflicto
Las vacaciones son también uno de los períodos del año con mayor gasto familiar. Desacuerdos sobre el destino, el presupuesto o la forma de gastar el dinero suelen aflorar con más fuerza en este contexto y pueden agravar tensiones económicas preexistentes en la pareja.
La reflexión personal en períodos de desconexión
El descanso y la desconexión del trabajo pueden propiciar una mayor introspección. Muchas personas aprovechan las vacaciones para hacer balance de su vida personal y tomar decisiones que han ido postergando. El divorcio es, en muchos casos, el resultado de esa reflexión.
¿Septiembre o enero? Los dos picos anuales de divorcios en España
Aunque septiembre es el mes más conocido por este fenómeno, enero registra también un repunte notable. La dinámica es similar: la convivencia forzosa de las navidades —con la presión adicional de las familias políticas, los gastos extraordinarios y las expectativas emocionales— actúa de forma parecida a las vacaciones de verano.
En ambos casos, los abogados de familia observamos que los clientes llegan con decisiones ya meditadas, no en un estado de impulso. El período festivo o vacacional les ha dado el tiempo y el espacio para dar el paso.
Señales de que tu matrimonio puede estar en crisis

No todas las crisis conyugales desembocan en divorcio, pero reconocer a tiempo las señales puede ayudar tanto a tomar una decisión informada como a explorar otras vías antes de iniciar un proceso legal. Algunas de las más frecuentes son:
- Comunicación escasa o conflictiva de forma prolongada.
- Distancia emocional o afectiva sostenida en el tiempo.
- Desacuerdos recurrentes sobre la crianza de los hijos, las finanzas o el proyecto de vida.
- Sensación de que la convivencia se mantiene por inercia o por los hijos.
- Incapacidad para resolver los mismos conflictos de forma repetida.
Si te identificas con varias de estas situaciones, puede ser el momento de buscar asesoramiento legal para entender tus opciones.
¿Qué hacer si decides iniciar los trámites de divorcio en septiembre?
El primer paso es siempre una consulta con un abogado especializado en derecho de familia. En esa primera reunión se analiza la situación concreta de cada persona: si hay hijos menores, bienes en común, deudas compartidas o circunstancias especiales que puedan influir en el proceso.
A partir de ahí, el abogado podrá orientarte sobre el tipo de procedimiento más adecuado, los plazos aproximados y las medidas provisionales que pueden solicitarse mientras se tramita el divorcio, como el uso del domicilio familiar, la pensión de alimentos o el régimen de custodia provisional.
Divorcio de mutuo acuerdo vs. divorcio contencioso: ¿cuál es tu caso?
En España existen dos vías principales para tramitar un divorcio:
Divorcio de mutuo acuerdo. Ambos cónyuges están de acuerdo en divorciarse y en las condiciones del convenio regulador (custodia, pensión de alimentos, uso del domicilio, etc.). Es el proceso más ágil y menos costoso, y puede tramitarse ante notario si no hay hijos menores o con capacidad modificada.
Divorcio contencioso. Cuando no existe acuerdo entre las partes sobre alguna de las medidas relevantes, el proceso se resuelve por vía judicial. El juez fija las condiciones definitivas tras escuchar a ambas partes y, en su caso, a los hijos.
En ambos casos, contar con un abogado de familia desde el inicio garantiza que tus intereses y los de tus hijos queden debidamente protegidos.

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